Hotelería mexicana entre contrastes: Riviera Maya se desploma al 44% mientras el país reporta récord de turistas

La industria hotelera mexicana atraviesa un septiembre marcado por contrastes. Mientras a nivel nacional se presume un verano con cifras récord —más de 21.4 millones de turistas hospedados en hoteles, de acuerdo con el equipo de transición federal—, en Riviera Maya se registró una fuerte caída: en los primeros días del mes, la ocupación descendió hasta 44%, con apenas 26,087 cuartos ocupados de 58,035 disponibles, según el Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQ).

Este retroceso, calificado como decepcionante por los empresarios, se suma a las semanas previas de debilidad en la demanda. Hoteleros atribuyen la baja a una combinación de sobreoferta de habitaciones, competencia de rentas vacacionales, escasa promoción internacional y reservas de último minuto. Aunque se espera un repunte con motivo de las fiestas patrias, el diferencial respecto a años anteriores subraya la necesidad de replantear estrategias comerciales en el Caribe mexicano.

En contraste, otras plazas del país muestran resiliencia. Morelos cerró vacaciones con ocupaciones de 82–85% en fines de semana y una derrama superior a 1,160 millones de pesos, confirmando la fortaleza del turismo doméstico en destinos de interior. En Ciudad de México, los hoteles refuerzan sus ingresos no-room con actividades como el Festival Gastronómico de Colombia en el restaurante Café Urbano del Presidente InterContinental, un ejemplo de cómo la gastronomía y la cultura ayudan a sostener la ocupación entre semanas.

En el plano corporativo, Royalton anunció que asumirá la gestión de dos resorts en Cancún, reforzando la competencia en el segmento all inclusive del Caribe mexicano. La estrategia apunta a estandarizar experiencias premium, ajustar la oferta gastronómica y fortalecer la venta directa, en un mercado donde las grandes cadenas buscan elevar tarifas promedio (ADR) sin sacrificar volumen.

Al mismo tiempo, Cozumel recibió al crucero más grande del mundo, lo que dinamizó excursiones y consumo en tierra. Aunque el impacto en pernoctaciones es limitado, este flujo adicional consolida al destino como uno de los principales receptores de turismo de cruceros en el continente, con expectativas de romper récord en 2025.

No todas las noticias fueron positivas. En Campeche, el homicidio del hotelero Manuel Grajales encendió alertas sobre la seguridad en el sector, evidenciando la urgencia de fortalecer la coordinación público-privada para proteger a empresarios, trabajadores y turistas.

En síntesis, la hotelería mexicana combina signos de crecimiento y confianza en ciertos mercados con alertas críticas en Riviera Maya y Tulum, donde el descenso de ocupación amenaza la rentabilidad. El sector enfrenta el desafío de equilibrar la expansión corporativa, la diversificación de productos y la gestión de riesgos externos, en un contexto donde la competitividad depende tanto de la conectividad y la promoción como de la seguridad y la innovación en la experiencia del huésped.

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