El puerto de Acapulco finalizó la temporada de verano con un 83.3% de ocupación hotelera en el último día de vacaciones, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Turismo de Guerrero. El dato confirma que el destino conserva su capacidad de atracción en fines de semana largos y fechas clave. Sin embargo, el balance general revela que cerca de un tercio de las camas disponibles permaneció vacía en lapsos intermedios, lo que refleja una recuperación desigual tras los impactos de los huracanes Otis y John.
El comportamiento heterogéneo de la temporada apunta a una fuerte sensibilidad al precio: mientras los hoteles con promociones agresivas lograron captar mayor flujo, las propiedades con tarifas estándar encontraron más dificultad para llenar sus habitaciones en periodos valle. Los empresarios locales coinciden en que la recuperación plena del destino requiere consolidar la promoción nacional e internacional, así como diseñar un calendario de eventos ancla que mantenga el flujo constante de visitantes más allá de las vacaciones escolares.
Además de la promoción, los hoteleros han insistido en la necesidad de un plan de infraestructura integral que acompañe la rehabilitación del puerto tras los recientes fenómenos meteorológicos. Las inversiones en vialidades, servicios básicos y seguridad serían determinantes para fortalecer la experiencia del visitante y elevar la competitividad frente a otros destinos del Pacífico mexicano.
A pesar de las dificultades, Acapulco generó durante el verano una derrama económica superior a los 11 mil millones de pesos, según datos estatales, lo que demuestra el peso que sigue teniendo la ciudad en la industria turística nacional. Para los empresarios, el reto inmediato es traducir los picos de ocupación en un flujo sostenido a lo largo del año, apoyándose en alianzas público-privadas y en una estrategia de reposicionamiento de marca que capitalice la resiliencia del destino.
