En el marco de una ponencia dirigida a comunicadores y actores vinculados a la sostenibilidad, realizado en el Souma Lima Hotel , Albina Ruiz Ríos, ex ministra del Ambiente del Perú y reconocida experta en gestión de residuos, compartió una visión clara: la economía circular no es una tendencia, sino una necesidad urgente para enfrentar los retos ambientales, sociales y económicos del país.
De las 3R a las 10R: una evolución necesaria
Ruiz recordó que, tras la Cumbre de Río (1992), la noción de las 3R (Reducir, Reusar y Reciclar) marcó un hito en la gestión ambiental. Sin embargo, el mundo de hoy exige un marco más ambicioso.
Actualmente hablamos de las 10R de la economía circular:
- Rechazar lo innecesario.
- Repensar nuestros patrones de consumo.
- Reducir el uso de recursos y la generación de residuos.
- Reusar materiales y productos.
- Reparar antes de desechar.
- Restaurar ecosistemas y recursos naturales.
- Remanufacturar para prolongar la vida útil de productos.
- Reutilizar en nuevas formas.
- Recuperar energía y materiales.
- Reciclar lo que no puede evitarse.
“La economía circular no busca solo gestionar residuos, sino evitar que estos existan. Es un cambio de paradigma en la forma en que producimos, consumimos y nos relacionamos con la naturaleza”, enfatizó Ruiz.
El consumo responsable empieza en el hogar
Uno de los mensajes centrales de Ruiz fue el rol del consumidor. La experta recalcó que cada compra es una decisión con impacto ambiental:
- Comprar ropa para un solo evento.
- Adquirir productos desechables sin evaluar su uso real.
- Desechar electrodomésticos o muebles sin reparar.
En lugar de ello, propuso prácticas simples: donar, vender o intercambiar lo que no se usa. En sus palabras: “Lo más sostenible que podemos hacer es darle valor a lo que ya tenemos”.
La realidad peruana del reciclaje: cifras y brechas
El Perú enfrenta grandes desafíos. Según cifras compartidas en la ponencia:
- Más de 8 millones de toneladas de residuos sólidos municipales se generan al año.
- Solo 2,1 % se recicla de manera oficial en Lima Metropolitana.
- El 56 % de los residuos son orgánicos, lo que representa una oportunidad enorme para compostaje y biofertilizantes.
Las brechas regionales también son notorias:
- En Iquitos, el reciclaje se limita a PET, papel blanco y metales, debido a que transportar cartón o vidrio es inviable económicamente.
- En Lima, pese a contar con mayor infraestructura, los sistemas de valorización aún son débiles y dispersos.
Ejemplos de innovación: de la biomasa al ecocarbón
Ruiz resaltó experiencias locales que ya aplican principios de economía circular:
- En San Martín, una empresa compra residuos agrícolas (cáscaras de café, cacao, coco y maíz) para transformarlos en ecocarbón y biochar mediante pirólisis.
- El ecocarbón se comercializa en supermercados como Wong, ofreciendo una alternativa limpia al carbón vegetal ilegal.
- El biochar se usa como fertilizante para mejorar suelos y reducir la dependencia de insumos importados como la urea.
Este ejemplo muestra cómo la innovación sostenible puede generar empleo, ingresos locales y soluciones ambientales al mismo tiempo.
Lecciones internacionales aplicables al Perú
Ruiz también hizo referencia a casos en Europa y Asia:
- Países Bajos ha logrado convertir plantas de tratamiento en “fábricas de materias primas”, recuperando metales, nutrientes y energía de las aguas residuales.
- En Japón, los residuos electrónicos se transforman en medallas olímpicas, un ejemplo de cómo el reciclaje puede integrarse en proyectos de alto valor simbólico.
Para Ruiz, estas experiencias deben servir de inspiración para que el Perú cree sus propias soluciones adaptadas a la realidad local.
Retos para el sector turismo y hotelería
La ex ministra vinculó la economía circular con la industria turística y hotelera, un sector estratégico para el país:
- Residuos orgánicos de hoteles y restaurantes pueden convertirse en compost o biofertilizantes.
- La reducción de plásticos de un solo uso es fundamental para cuidar los destinos naturales.
- Los hoteles pueden liderar campañas de separación en la fuente y concientización a los huéspedes.
- El diseño de experiencias turísticas debe integrar prácticas sostenibles como el uso de energía renovable, reutilización de aguas grises y compra a proveedores locales responsables.
Educación y cambio cultural: la base del futuro
Ruiz subrayó la importancia de la educación ambiental desde la infancia. Niños y jóvenes deben aprender a separar residuos, rechazar lo innecesario y repensar hábitos de consumo.
Además, llamó a universidades, centros de investigación y emprendedores a orientar sus esfuerzos hacia proyectos de economía circular, desde la innovación tecnológica hasta el desarrollo de nuevos modelos de negocio.
Obstáculos estructurales que frenan el cambio
Pese a los avances, Ruiz identificó tres barreras principales:
- Falta de decisión política y financiamiento para fortalecer los sistemas de gestión de residuos.
- Baja fiscalización en la aplicación de leyes, como la que prohíbe plásticos de un solo uso.
- Normativas restrictivas que limitan la reutilización de ciertos materiales (por ejemplo, plásticos en contacto con alimentos).
Conclusión: la responsabilidad es compartida
La ponencia de Albina Ruiz cerró con un mensaje contundente:
“La mejor basura es la que no se genera. Y la decisión está en cada uno de nosotros: rechazar lo que no necesitamos, repensar nuestros hábitos y apostar por soluciones que sumen al bien común”.
La economía circular no es solo un concepto técnico; es una hoja de ruta para alcanzar un futuro donde el desarrollo económico, la inclusión social y la sostenibilidad ambiental vayan de la mano.

