
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983 y una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno en 2007, el Santuario Histórico de Machu Picchu se puede definir como un prodigio arqueológico. Sin embargo, su riqueza natural aún no se aprecia en su verdadera dimensión, si consideramos que es hábitat natural de especies como el oso andino (Tremarctos ornatus), además de aves y orquídeas endémicas. Es uno de los ecosistemas más frágiles y amenazados del planeta.
La pérdida de los bosques nubosos es un riesgo de impacto global latente que se produce debido a diversos factores, como el crecimiento de la población y el uso no regulado de la tierra para el pastoreo, la tala o la agricultura, lo que genera diversas alteraciones del hábitat y degradación de los servicios ecosistémicos, entre ellos capacidad para absorber dióxido de carbono (CO2) y otros gases de efecto invernadero.
Entre las consecuencias más evidentes, se encuentra la que advirtió Naciones Unidas en septiembre de 2019: estamos viviendo un período de emergencia climática, que impactará cada vez más claramente a todos los segmentos sociales y económicos, sin excepción.
La emergencia climática cada vez más evidente no es un fenómeno natural, sino el resultado de unas-relativamente pocas- décadas de excesos en la emisión de gases de efecto invernadero, que hoy se acumulan en la atmósfera y alteran el equilibrio del clima en nuestro planeta.
Perú
En Perú, se estima que alrededor del 5% de las emisiones totales están relacionadas con el turismo. Estos hechos revelan la importancia del compromiso de la industria turística con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Principalmente con el Objetivo 12 (Consumo y Producción Responsables) y el Objetivo 13 (Acción Climática), que promueve la mitigación del CO2 a través de la compensación y reducción de emisiones.
Teniendo en cuenta el desafío de desvincular la reactivación del turismo del aumento de las emisiones de CO2, el Perú avanza en un enfoque integral para mitigar el cambio climático, que incluye tres niveles de acción.
- El primer nivel son los destinos, que se comprometen a reducir sus emisiones de carbono y lograr la neutralidad, siguiendo los lineamientos del Acuerdo de París; el ejemplo más significativo es Machu Picchu;
- El segundo nivel son las empresas, donde los sindicatos, el nivel empresarial y las cadenas de valor buscan lograr la certificación de carbono neutral;
- El tercer nivel son los turistas, quienes a través de acciones de mitigación pueden compensar las emisiones de carbono de sus viajes y de esta manera conectarse con la restauración de ecosistemas y recuperación de la biodiversidad.
Estos tres niveles de acción están bien alineados con la visión promovida por One Planet para las personas, el planeta y la prosperidad.
Machu Picchu
En este contexto, el 14 de octubre de 2020, una alianza estratégica conformada por la Municipalidad Distrital de Machu Picchu, Inkaterra, Grupo AJE y el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SERNANP), acompañados de la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y Turismo (PROMPERÚ), el Ministerio del Ambiente, la Sociedad de Hoteles del Perú y la Asociación Peruana de Empresas de Aventura y Ecoturismo (APTAE), anunciaron su compromiso climático para transformar Machu Picchu en la primera maravilla del mundo y el primer destino turístico internacional para lograr la certificación de carbono neutral.
Se inició una colaboración con la empresa certificadora Green Initiative, para que en los próximos cuatro meses Machu Picchu cumpla con los requisitos necesarios para lograr la certificación Carbono Neutral. Este compromiso busca reducir las emisiones de carbono en un 45% para 2030, y alcanzar emisiones netas cero (carbono neutralidad) para 2050, de acuerdo con los lineamientos del Acuerdo de París.
Esta alianza nació a raíz de una crisis de gestión de residuos en Machu Picchu, por lo que en 2016 la UNESCO consideró la exclusión de la ciudadela inca en la lista de Patrimonio Mundial en Riesgo.
La primera acción fue la donación por parte de Inkaterra y AJE de una máquina compactadora al municipio distrital de Machu Picchu para procesar siete toneladas de residuos plásticos por día. Al éxito de esta iniciativa le siguió la Planta de Transformación de Aceite en Biodiesel y Glicerina, inaugurada en 2018 en el Hotel Inkaterra Machu Picchu Pueblo para evitar derrames de petróleo en el río Vilcanota.
El proyecto más reciente es una tecnología innovadora con la capacidad de procesar mediante pirólisis (descomposición química a altas temperaturas en ausencia de oxígeno, sin emisión de carbono) ocho toneladas de residuos orgánicos. A partir de esto se genera biocarbono, fertilizante natural que ayudará a la reforestación del bosque nuboso con un millón de árboles de quina, especie icónica presente en el escudo nacional y con propiedades medicinales y otras especies endémicas, cuyo cultivo ayudará a restaurar la biodiversidad y prevenir desastres naturales en Machu Picchu.
El destino Perú goza del privilegio de contar con este patrimonio cultural y natural de la humanidad, que conlleva la gran responsabilidad de cuidarlo para las generaciones futuras. Esta alianza comprometida con la descarbonización de Machu Picchu es un ejemplo de su compromiso con la acción climática. Es una historia de éxito sobre los objetivos que se pueden lograr cuando los sectores público y privado trabajan de la mano.
El Perú contará con la primera Maravilla del Mundo Moderno comprometida y certificada como Carbono Neutral, mitigando su huella de carbono y ofreciendo a todos sus visitantes una experiencia climáticamente responsable y consistente con los grandes desafíos del sector turístico y del planeta.
