El gobierno del presidente Daniel Noboa ha planteado una pregunta para la próxima consulta popular (programada para diciembre de 2025), que propone permitir que casinos y salas de juego vuelvan a operar dentro de hoteles categorizados con cinco estrellas, actividad que está prohibida desde una consulta popular realizada en 2011. Según el planteamiento oficial, estos nuevos casinos deberán pagar un tributo del 25 % sobre sus ventas, destinado a financiar programas de alimentación escolar y lucha contra la desnutrición crónica infantil, temas sensibles y priorizados por la política social del país.
El debate se ha centrado en varios puntos clave: En primer lugar, la cantidad de hoteles afectados: actualmente Ecuador cuenta con al menos 47 hoteles cinco estrellas, según la Federación Hotelera del Ecuador (Ahotec). Sin embargo, otros medios estiman que en total serían alrededor de 134 establecimientos que podrían tener la infraestructura mínima necesaria para incorporar estas salas de juego.
En segundo lugar, la regulación exigida: la pregunta propuesta requiere que los hoteles que incorporen casinos cumplan con estándares de infraestructura, licencias, delimitaciones zonales claras, y que haya controles oficiales para evitar efectos sociales negativos (ludopatía, lavado de dinero, etc.).
En tercer lugar, el contexto fiscal: se espera que el tributo sobre ventas de casinos aporte nuevos ingresos al Estado ecuatoriano, lo que ha sido presentado como un mecanismo para que los beneficios del sector hotelero-casinos se reflejen también en justicia social.
Adicionalmente, hay voces del sector hotelero que ven con optimismo la medida como una oportunidad para mejorar la competitividad de los hoteles ecuatorianos frente a destinos vecinos que ya permiten casinos dentro de sus instalaciones. Especialmente en destinos costeros o de alto turismo, los casinos pueden ser un factor diferenciador que atraiga un turismo internacional con mayores expectativas de servicio integral. Sin embargo, también existe preocupación por los riesgos sociales y la necesidad de reglas claras.
