Javier Baz Martin, reflexiona a partir del artículo de Christian Daens en su newsletter de linkedin Liderazgo en vivo con impacto el artículo Liderar en vivo el impacto real de estar presente
Vivimos en un entorno donde los dashboards, los reportes y las reuniones virtuales ocupan buena parte de nuestra agenda. Sin embargo, como bien señala Christian Daens, el verdadero diferencial del liderazgo sigue siendo la presencia activa.
Él afirma que:
“Estar ‘en vivo’ acompañando, observando y decidiendo junto al equipo, es más que un gesto de cercanía: es una herramienta de gestión estratégica”.
Esta frase me parece clave. Muchas veces confundimos cercanía con informalidad, cuando en realidad la presencia estratégica del líder es una herramienta de gestión tan potente como cualquier KPI.
1. Liderazgo que se ve y se siente
Uno de los aspectos que más me resonó es cuando plantea que:
“Un recorrido por la operación puede revelar más información que diez informes”.
Quienes hemos estado en hoteles sabemos que esto es absolutamente real. Puedes analizar reportes de ocupación, tiempos de respuesta o encuestas de satisfacción, pero nada reemplaza estar en recepción en hora pico, acompañar un check-out complejo o escuchar una conversación real entre un huésped y un colaborador.
La presencia no es control; es comprensión. No es supervisión rígida; es lectura estratégica del entorno.
Y cuando el líder está presente, el mensaje es claro:
“Estoy aquí, entiendo lo que sucede y estoy dispuesto a trabajar junto a ustedes”.
Ese mensaje no se envía por correo. Se transmite caminando la operación.
2. Estar presente también es comunicar
Christian señala algo que considero fundamental:
“En liderazgo, estar es comunicar”.
La cultura no se construye solo con manuales ni con discursos inspiradores. Se construye con coherencia visible. Un gerente general que participa en el briefing, que escucha resultados junto a su equipo o que felicita en el momento oportuno, está reforzando valores sin necesidad de grandes declaraciones.
La presencia convierte los números en historias compartidas. Hace que el ADR, la ocupación o el RevPAR dejen de ser cifras aisladas y se transformen en logros colectivos.
3. Decidir con el equipo, no solo para el equipo
Otro punto potente del artículo es la idea de que:
“Tomar decisiones desde un escritorio puede ser eficiente, pero tomarlas junto al equipo genera sentido de pertenencia”.
En hotelería, la inteligencia colectiva es un activo subestimado. Recepción, reservas, ventas, housekeeping, mantenimiento… todos viven fragmentos distintos de la experiencia del cliente. Cuando esos fragmentos se integran en un espacio de decisión compartida, la calidad estratégica mejora.
No solo se decide mejor: se ejecuta más rápido. Porque quien participó en la construcción de la decisión se compromete con su implementación.
4. El impacto organizacional del liderazgo visible
El artículo destaca beneficios claros: mejor comunicación, mayor confianza, agilidad operativa y cultura de aprendizaje.
Desde mi experiencia trabajando con hoteles y equipos de liderazgo, puedo afirmar que cuando el líder es visible y accesible, la distancia entre la estrategia y la ejecución se reduce drásticamente.
Los objetivos dejan de ser “de la gerencia” y pasan a ser del equipo.
5. Liderar con propósito
Uno de los matices más importantes que rescato es que estar presente no significa estar en todas partes todo el tiempo. Significa saber dónde tu presencia genera mayor valor.
El liderazgo “en vivo” no es improvisación; es intención.
Y el cierre del artículo resume perfectamente su esencia:
“El verdadero liderazgo no se impone, se comparte. Se demuestra estando ahí, donde las decisiones se viven y los equipos crecen”.
Para mí, esta frase resume una verdad profunda del liderazgo hotelero: no se trata solo de dirigir resultados, sino de construir cultura. Y cuando la cultura es sólida, los resultados financieros se sostienen de manera natural, porque nacen de equipos alineados, comprometidos y convencidos.


