El valor del lujo de hoy | Por Fiorella Milla-León

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En las últimas ponencias donde he participado, en Lima,  Madrid y Murcia, hablamos del Lujo. El lujo dejó de ser el precio, lo ostentoso, el Lujo es percepción.

Atrás quedaron los grandes lobbies, mármoles importados, mobiliarios imponentes y precios que pretendían justificar la experiencia.  Hoy  los viajeros y los locales nos volvimos más sensibles, queremos ser acogidos,  queremos sentir y tener nuevas experiencias.

Para generar experiencias, debemos tener experiencia valga la redundancia.  Como diseñadores con muchos años de experiencia en atención al cliente, proyectos contract, estamos “ entrenados” en descubrir eso que puede sorprender al cliente y dejarlo encantado.

Es así como nuestros diseños combinan rituales,  entorno, análisis del público, diferenciación para brindarles paz, calidez o curiosidad. Puede que se   construya desde el silencio, la textura de los materiales, la calidad de la luz o el tono de una voz que recibe. Como diseñadora, me interesa especialmente esa frontera invisible entre el objeto y la emoción, entre el espacio y la persona.

Creamos a partir del diseño consciente: aquel que entiende el contexto, valora la identidad local y piensa en la experiencia humana más que en la estética perfecta. Un hotel de lujo, en este sentido, es un refugio que refleja autenticidad y ya no de  opulencia.

Tres caminos que aplicamos en nuestros proyectos en curso:

  1. Diseñar desde la emoción.
    Arquitectura y diseño emocional es la frase de nuestra empresa desde hace muchos años, es diseñar desde las expectativas de  qué emociones queremos despertar en el huésped: calma, inspiración, pertenencia. A partir de ahí, cada decisión —desde la iluminación, los rituales, hasta el aroma— cobran sentido.

Diseñamos un spa dentro de un hotel  con rituales ancestrales, hierbas medicinales, aromas, atraer  muchos clientes,  lograr su permanencia y fidelidad.

  1. Valorar la identidad del lugar.
    Un hotel que se reconoce en su entorno transmite una sensación de coherencia. El uso de materiales locales, artesanías, texturas naturales o referencias culturales no solo genera belleza, sino también conexión emocional con el territorio. Es allí donde aparecen nuestra propuesta  cultural y generar espacios y actividades apartir de ello lo que nos lleva a ampliar la programación del hotel, utilizar mas y mejor los metros cuadrados, con  la direccionalidad de generar comunidad.

Diseñamos un hotel a partir del nombre y resaltando la cultura de Arequipa, uso de textiles, alpaca, curtiembre, colores, cestería, todo sumo al diseño  y recordación el hotel.

  1. Crear atmósferas.
    El lujo actual   busca sorprender con coherencia sensorial. Espacios que respiren, que permitan el silencio, cuya música y aromas lo haga sentir bien, que evoquen la naturaleza, que inviten al descanso profundo. Un diseño que se perciba más que se vea.

Diseñamos un hotel en la selva, donde los sonidos, la flora y fauna están presentes para hacernos sentir parte del entorno, que nos envuelve

Logramos que los viajeros  valoren aquello que les hace sentir parte de algo real. El diseño tiene la responsabilidad —y el privilegio— de construir memorias emocionales: hacerlos sentir como en casa, una casa donde todo, incluso el aire, está diseñado para cuidar.

Mejoremos la experiencia del cliente con versatilidad, cada centímetro es valioso, hagámoslo memorable, creativo, generemos nuevas actividades en su presencia, narrativa e imagen para ser un imán ante los clientes y orgullo de tus colaboradores.

Fiorella Milla-León Directora Creativa

GARCIA MILLA-LEON ARQUITECTOS Y DISEÑADORES DE INTERIORES


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