Regulación de alquileres temporales y nueva “inteligencia hotelera” marcan la agenda en Panamá

El sector hotelero de Panamá abrió agosto con dos vectores de cambio: el empuje regulatorio sobre los alquileres de corta estancia y la adopción de plataformas de análisis (STR/CoStar) para profesionalizar la toma de decisiones. La Asociación Panameña de Hoteles (APATEL) volvió a pedir reglas claras para los hospedajes tipo Airbnb, alegando competencia desleal y riesgos de calidad y seguridad para el destino. La petición se enmarca en un proyecto de ley que busca ordenar más de 13.000 expedientes hoy en “tierra de nadie” y equiparar obligaciones tributarias con el sector formal.

En paralelo, la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) anunció la implementación nacional de STR/CoStar con acceso gratuito para los hoteles, lo que permitirá a cada establecimiento comparar ocupación, ADR y RevPAR con su comp set y con los mercados locales e internacionales. Para acelerar adopción, la ATP programó capacitaciones virtuales y convocó a los hoteles a actualizar sus puntos de contacto, con el objetivo de construir un tablero país que ayude a enfocar promoción e inversión.

El telón de fondo muestra un sector que busca recuperar tracción: la ATP reporta aumentos de llegadas internacionales en los primeros meses del año, pero con comportamientos heterogéneos por destino, y gremios que alertan por desaceleraciones puntuales ligadas a coyunturas internas y externas. La lectura común es que más y mejor dato —vía STR— debe traducirse en estrategias comerciales finas (segmentos, temporadas y canales) y en un debate regulatorio maduro para integrar la oferta parahotelera bajo normas de calidad, seguridad e impuestos. De cara al último cuatrimestre, la agenda MICE promete oxígeno al pipeline de demanda: Panamá acogerá foros y congresos sectoriales que, de materializarse, deberían levantar la ocupación entre semana y mejorar el mix de tarifas, especialmente en Ciudad de Panamá.

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