La temporada baja de 2025 en Argentina ha dejado un panorama preocupante para el sector hotelero. De acuerdo con la Asociación de Hoteles de Turismo (AHT), un número significativo de establecimientos decidió no reabrir sus puertas durante este periodo, debido a que los niveles de ocupación no alcanzaron los márgenes mínimos de rentabilidad. A nivel nacional, la ocupación se situó por debajo del 50 %, lo que representa una caída interanual de entre 15 % y 20 % en comparación con temporadas anteriores.
El receso escolar invernal, implementado de manera escalonada en las provincias, no logró revertir la tendencia. Según Franco Di Pasquo, director ejecutivo de la AHT, ni siquiera en destinos de nieve consolidados como Bariloche o Tierra del Fuego, donde se registró alrededor de un 60 % de ocupación, se alcanzaron niveles suficientes para justificar una operación normal. En muchas regiones, especialmente durante la semana, la ocupación apenas se movió entre el 20 % y el 30 %, afectando especialmente a los hoteles de menor categoría.
La situación se agrava por un contexto macroeconómico adverso. Por un lado, la llegada de turistas internacionales continúa por debajo de los niveles prepandemia, con una disminución cercana al 9 % en pernoctaciones de no residentes en los primeros meses del año. Por otro, la salida de argentinos al exterior ha crecido de forma notable, impulsada por un tipo de cambio favorable para viajes fuera del país, lo que resta demanda interna. Aldo Elías, vicepresidente de la AHT, definió este escenario como una “tormenta perfecta” para la industria, señalando también la pérdida de alrededor de diez puestos de trabajo por día en el sector.
En términos de categorías, los hoteles de 4 y 5 estrellas registraron un promedio de 53 % de ocupación, mientras que los establecimientos de 1 a 3 estrellas, apart-hoteles y boutiques oscilaron entre un 31 % y 46 % dependiendo del destino y el momento de la temporada. La reducción de estadías y el recorte en el gasto por parte de los viajeros también han impactado negativamente en los ingresos.
Frente a este panorama, los referentes del sector coinciden en que la hotelería argentina necesita replantear sus estrategias para la baja temporada. Entre las propuestas que se discuten están el desarrollo de paquetes y tarifas promocionales, la promoción del turismo de cercanía, el diseño de experiencias temáticas para escapadas cortas y la implementación de alianzas con operadores y aerolíneas. Asimismo, se insiste en la necesidad de contar con políticas públicas que otorguen alivio fiscal o incentivos para sostener la actividad en los meses de menor demanda.
La coyuntura actual plantea un reto urgente para la industria: adaptarse a un nuevo perfil de viajero, más selectivo, sensible al precio y con menor disposición a realizar estadías prolongadas, incluso en los destinos más consolidados del país.
