Una trayectoria construida con pasión y esfuerzo
Amparo Aguilar, gerente de operaciones del Hotel & Hacienda La Caravedo en Ica, es un ejemplo de perseverancia y vocación por la hotelería. Su carrera comenzó desde los puestos base, en housekeeping como camarera, lo que le permitió entender la importancia de cada detalle en la experiencia del huésped. Con el tiempo, encontró en alimentos y bebidas un espacio para crecer, llegando a posiciones de supervisión y jefatura.
Posteriormente asumió la dirección de equipos completos en áreas de operaciones y gerencias generales, en distintos hoteles y cadenas. Entre sus experiencias más significativas se encuentran sus años en la Hacienda San José y en una reconocida cadena peruana que le permitió recorrer diversas provincias, conocer las diferentes idiosincrasias del país y comprender cómo la cultura local enriquece la hospitalidad. “Cada destino me dio aprendizajes valiosos sobre el servicio y sobre cómo adaptar la propuesta a lo que espera cada tipo de viajero”, destaca Aguilar.

El desafío de abrir en plena pandemia
La historia del Hotel & Hacienda La Caravedo está íntimamente ligada a la bodega que le da nombre, una de las más emblemáticas del país. El hotel nació en 2020, durante la pandemia, cuando se decidió transformar la casa que recibía a clientes y amigos de la destilería en un alojamiento boutique abierto a todo público.
“Fue un gran reto nacer en tiempos tan complicados, pero poco a poco hemos logrado posicionarnos y consolidarnos como una opción única en Ica”, comenta Aguilar. Desde entonces, el hotel ha atraído a parejas, familias, grupos corporativos y celebraciones como bodas, siendo hoy un punto de encuentro entre tradición, naturaleza y hospitalidad.
Instalaciones y experiencias para todos los perfiles
El hotel ofrece una diversidad de habitaciones: desde una elegante suite presidencial ubicada en el segundo piso, hasta junior suites, superiores y estándar. En sus áreas comunes, los huéspedes encuentran bares, restaurantes, jardines, caballerizas y un minizoológico con animales de granja que encantan tanto a niños como adultos.
Las experiencias son un pilar central. Los visitantes pueden participar en talleres de coctelería con pisco, clases de cocina, catas guiadas en la destilería, paseos en bicicleta por los viñedos, cabalgatas o visitas al huerto para conocer hierbas usadas en la cocina y el bar. “La idea es que cada huésped viva una conexión auténtica con la naturaleza, la historia y la cultura de la hacienda”, explica Aguilar.
Gastronomía con raíces peruanas y mirada internacional
La propuesta culinaria de La Caravedo está dividida en dos espacios. El restaurante principal del hotel, exclusivo para huéspedes, ofrece una fusión entre la cocina peruana tradicional y sabores internacionales, diseñada para complementar la experiencia de hospedaje.
Por otro lado, Los Horcones está abierto tanto a huéspedes como a visitantes externos y agencias. Aquí la apuesta es por la cocina criolla con un fuerte acento en el uso del horno colonial, de más de 300 años de antigüedad, cuya réplica moderna permite preparar especialidades como el chancho al horno, verdadero emblema de la carta. “Queremos que nuestros visitantes degusten platos que rescatan nuestra historia y se complementan con la calidez de la hacienda”, añade Aguilar.
El equipo humano, clave en el servicio
Uno de los aspectos más importantes para Amparo es el desarrollo del equipo. El 90% de los colaboradores proviene de comunidades cercanas a Guadalupe, lo que refuerza el vínculo social con la zona.
El perfil que buscan combina experiencia hotelera con vocación de servicio. En puestos estratégicos se prioriza el dominio de idiomas, dado que gran parte del público receptivo es europeo, especialmente del norte del continente.
Las capacitaciones se enfocan en reforzar la venta de experiencias ligadas al pisco, en el manejo del estrés en operaciones y, más recientemente, en programas de calidad de servicio y gestión de quejas. “Queremos que nuestros colaboradores estén preparados no solo para atender, sino para sorprender y fidelizar a cada cliente”, subraya Aguilar.
Sostenibilidad y compromiso con la comunidad
La gestión responsable es otro eje fundamental. El hotel trabaja con una empresa que administra y procesa los residuos sólidos tanto del hotel como de la destilería. Asimismo, los residuos orgánicos se transforman en compost que nutre los viñedos y el huerto. Este enfoque se complementa con la generación de empleo local, fortaleciendo así la sostenibilidad no solo ambiental, sino también social y económica en la región.

Ica como destino: oportunidades y desafíos
Con un año de experiencia en La Caravedo, Aguilar percibe un desarrollo creciente en la oferta turística de Ica. Destaca el papel de la Huacachina como ícono de la región, pero también valora los esfuerzos por impulsar el turismo cultural y reforzar la denominación de origen del pisco.
Asimismo, considera clave la creación de circuitos que integren Ica con Nazca y otros atractivos cercanos. “El futuro pasa por generar alianzas y ampliar el radio de interés del visitante. No se trata de competir entre destinos, sino de complementarnos para ofrecer un circuito rico y variado”, comenta.
En cuanto al hotel, ya se evalúan proyectos de ampliación de habitaciones y restaurante para responder a la creciente demanda.
La hospitalidad como filosofía de vida
Para Amparo Aguilar, la hospitalidad es mucho más que un trabajo: es un estilo de vida. “Hospitalidad es brindar un servicio genuino, que haga sentir a cada huésped como en casa, y que sea tan sincero que los motive a regresar. Lo mismo ocurre con los colaboradores: buscamos que sientan orgullo y motivación al formar parte del equipo”.
Su energía positiva y visión estratégica reflejan la pasión con la que lidera la operación de La Caravedo, consolidando este hotel boutique como una joya en el corazón de Ica.

