Para más información y reservas: https://cutt.ly/mr7CIAmk
En pleno corazón del Valle Sagrado de los Incas, Aranwa Sacred Valley Hotel se erige como un destino donde la tradición, el bienestar y la imponente naturaleza andina se fusionan para ofrecer una estadía inolvidable. Junto a Javier Baz, realizamos un recorrido guiado por su gerente residente, José Pantigoso, para conocer a fondo cada espacio que hace único a este hotel.
Una bienvenida con arte y calidez personalizada
Desde la recepción, José destaca que este es el punto donde “recibimos a todos nuestros huéspedes, dándoles una atención personalizada” y donde se exponen pinturas de época colonial como introducción al pasado cultural que rodea la propiedad.
Mientras recorren los exteriores, Javier reconoce la belleza del lugar y la importancia de los detalles que acompañan la experiencia del viajero.
Unno Spa: un templo de bienestar en altura
El spa es una de las grandes insignias del hotel. José explica que es uno de los outlets principales porque el objetivo es “brindar alojamiento con calidad de bienestar”.
Durante el recorrido, comenta las experiencias de oxigenación, hidroterapia y masajes que combinan elementos ancestrales andinos.
Javier, impresionado por el equipamiento y la variedad de tratamientos, resalta que los espacios permiten recuperar energías en un entorno relajante.
Una hacienda que guarda historia viva
Al entrar a la casona del siglo XVII, José la describe como «el corazón del hotel”, destacando su pequeño museo con piezas de valor histórico.
Cuando llegan a la cocina colonial, Javier la observa con nostalgia y exclama:
“¡Qué buena experiencia! Esto me recuerda un poco a mis tierras, a mi pueblito, así de cosas de campo.”
Este espacio evoca cómo se vivía en las antiguas haciendas: fogón, ollas ennegrecidas por el hollín, alimentos colgados para secar… todo conservado para crear experiencias gastronómicas únicas.
Habitaciones hechas para desconectar
Las 115 habitaciones del hotel incluyen chimenea, hidromasajes y vistas espectaculares. José destaca que incluso en la suite dúplex “¿quién no quisiera tener esta hermosa vista frente al río Urubamba?”
Javier coincide admirado por el entorno natural que acompaña la estadía.
Naturaleza que se siente y se escucha
Uno de los momentos más especiales es el encuentro con la fauna local. Al ver los colibríes del mirador, Javier observa emocionado cómo aletean cerca del grupo, mientras José destaca la presencia del colibrí andino, más grande que los coloridos amazónicos.
Sabores y cultura que enamoran
En el restaurante Pukawi, José explica la oferta gastronómica y la cava con vinos de diversas procedencias, incluido Perú. Javier interviene destacando que “el vino peruano ahora está teniendo muy buena producción”.
También se visita una capilla consagrada y una galería fotográfica dedicada al célebre Martín Chambi y su legado artístico.
Despedida con una invitación especial
Al finalizar la visita, Javier asegura que el hotel es “una maravilla” y que este recorrido “ayudará a que la gente lo conozca y se anime a visitarlo”.
José cierra con una invitación cordial al público general a vivir la experiencia Aranwa Sacred Valley Hotel.
Un destino que conecta cuerpo, mente y cultura
Aranwa Sacred Valley Hotel no es solo un hotel: es un lugar donde el huésped puede recargarse física y espiritualmente, viajar a través del tiempo y sentir la esencia del Valle Sagrado de los Incas. Un refugio ideal para quienes buscan una mezcla equilibrada entre descanso, historia y naturaleza.

