En la presentación del Comité de Hospitalidad y Experiencias del Club Empresarial de USIL, se realizó un conversatoria el cual moderó e Sandra Zubieta decana de la Facultad de HTG.
El diálogo inició con una mirada al nuevo perfil del profesional en turismo. Karinna Andrade Regional Director Europe & Asia Pacific en LIMA TOURS , comentó que hoy los viajeros no compran solo destinos icónicos, sino experiencias auténticas, lo que obliga a contar con personas creativas, curiosas y capaces de imaginar rutas nuevas dentro y fuera de los circuitos tradicionales. “Ya no se vende solo Machu Picchu, sino la historia, la vivencia y lo distinto”, señaló.
Desde la hotelería, Christell Rios Gerente de Recursos Humanos en Souma Hotel Lima by Vignette Collection coincidió en que el conocimiento técnico importa, pero subrayó que la vocación genuina de servicio, la empatía y la actitud pesan más al momento de contratar. Explicó que muchas empresas ya no esperan que los jóvenes egresen para formarlos, sino que articulan convenios para iniciar su desarrollo desde prácticas tempranas, incluso sin experiencia previa.
En el rubro gastronómico, Lucía Alarcon Jefe de Talento de Acurio Restaurantes enfatizó que se trata de una industria exigente donde la pasión y la hospitalidad son la base para construir experiencias memorables. “Buscamos gente que conecte con el propósito de la marca, no solo que ocupe un puesto”, afirmó, destacando que la cultura interna es un filtro tan importante como la técnica.
El segundo eje del conversatorio abordó cómo motivar y desarrollar al personal. Lucía explicó que todo parte del propósito. En su organización, la cultura se construye desde la identidad: amar al Perú, su gente y su gastronomía. Ese enfoque atraviesa la selección, los programas de crecimiento y las capacitaciones. “El colaborador no solo cocina o atiende, representa una historia”, señaló.
Karinna añadió que formar en turismo requiere vivencia real. Por ello, su organización no limita la capacitación al aula: los equipos viajan, conocen destinos, prueban servicios y experimentan lo que luego deben transmitir a los clientes. Solo así —dijo— pueden conectar desde la autenticidad.
Por su parte, Christell resaltó que motivar también implica reconocer. Señaló que hoy los colaboradores buscan sentirse parte de una comunidad, ser escuchados y ver una ruta de crecimiento, más allá de beneficios económicos. “Un ambiente saludable genera sentido de pertenencia, y eso se refleja en el servicio”, comentó.
La conversación se tornó más directa al tocar los desafíos para atraer y retener talento. Lucía admitió que la rotación se disparó tras la pandemia y dejó de ser predecible. Contó que están probando herramientas de inteligencia artificial para anticipar salidas y que hoy competir no solo implica pagar bien, sino ofrecer propósito, flexibilidad y proyectos reales de desarrollo.
Christell destacó que las nuevas generaciones valoran trabajar en empresas sostenibles y con cultura clara. Explicó que la “generación silver” también aporta estabilidad y experiencia, por lo que combinan juventud y madurez en sus equipos. “No todos buscan sueldo, muchos buscan sentido”, apuntó.
Karinna recordó que tras el quiebre del sector turístico, muchos profesionales migraron a otros rubros. Esto los llevó a formar semilleros internos con estudiantes, ofreciéndoles líneas de carrera desde sus prácticas. Hoy —dijo— varios de esos jóvenes ya ocupan puestos clave gracias a esa apuesta temprana.
La alianza con la academia apareció como un terreno crucial. Lucía señaló que muchas iniciativas se frustran por burocracia o rigidez de horarios, pese a la voluntad de ambos lados. Christell destacó que cuando el vínculo se sostiene, los practicantes pueden convertirse en talento estable y alineado a la cultura. Karinna comentó que los jóvenes se integran mejor cuando la empresa y las instituciones educativas flexibilizan horarios y modelos.
Una representante académica aportó que hoy los estudiantes trabajan desde ciclos tempranos y que la currícula ya incorpora cursos desarrollados dentro de las empresas para evitar conflictos entre clases y empleo. Además, propuso que los líderes del sector participen como docentes invitados para acercar la realidad al aula y preparar mejor a los jóvenes.
En el cierre, las panelistas compartieron un consejo clave. Christell dijo que hay que ver a la persona antes que al puesto si se quiere construir compromiso. Karinna afirmó que sin pasión por el país y el servicio, es fácil abandonar o frustrarse. Lucía resaltó que la coherencia entre lo que la empresa dice y lo que practica es lo que sostiene la cultura y la experiencia del cliente.
Las preguntas del público aportaron nuevas aristas. El idioma apareció como una brecha frecuente. Lucía contó que su empresa decidió asumir directamente la formación en inglés con docentes propios. Christian explicó que en hoteles se segmenta por nivel y se forman internos para permitir rotaciones. Karina señaló que hoy no basta con inglés: también se requiere chino, japonés, francés o italiano para atender nuevas demandas. Desde la academia se precisó que los programas ya incluyen inglés intensivo hasta nivel intermedio y cursos técnicos dictados en ese idioma.
El conversatorio cerró resaltando un consenso transversal: el futuro del sector depende del talento humano, y ese talento se construye con propósito, acompañamiento, flexibilidad y visión compartida entre empresas y academia.

