Entrevista a Tony Sanchez gerente residente de Inkaterra Reserva Amazónica

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En entrevista con Javier Baz, Tony Sánchez comparte su trayectoria dentro de Inkaterra, la evolución de Reserva Amazónica, las experiencias que viven los viajeros, la formación del talento humano y el compromiso de la cadena con la conservación y el turismo sostenible en Madre de Dios, en el año en que celebra su 50 aniversario.

Trayectoria profesional

Tony Sánchez destaca que toda su carrera ha sido construida dentro de Inkaterra. Inició en el área de alimentos y bebidas, específicamente en el bar, donde empezó a desarrollar sus habilidades de servicio y atención al viajero. Con el tiempo fue asumiendo nuevos retos y pasó al área de recepción. Posteriormente se trasladó a Machu Picchu Pueblo Hotel, también de la cadena Inkaterra, donde ocupó cargos como recepcionista junior, recepcionista senior y guest service.

Más adelante regresó a la selva con el cargo de jefe de recepción en Reserva Amazónica, y luego asumió la gerencia en la unidad Field Station. Finalmente fue designado gerente residente de la Reserva Amazónica, luego de aproximadamente 15 o 16 años de recorrido profesional dentro de la organización. Ese crecimiento interno es para él una muestra de confianza, capacitación constante y oportunidades reales de línea de carrera.

Reserva Amazónica: historia y esencia del albergue

Para Tony, Reserva Amazónica es su casa. Es uno de los albergues emblemáticos de Inkaterra y opera desde 1975, siendo pionero en Madre de Dios. Desde sus inicios ha desarrollado proyectos vinculados a la conservación ambiental, generando alianzas con instituciones del Estado y organizaciones no gubernamentales.

Tony destaca que la misión de Inkaterra está profundamente ligada a la preservación de la naturaleza, con iniciativas como restauración de bosques, recuperación de áreas degradadas, bioremediación, proyectos con palmeras, conservación del oso de anteojos y otras especies en distintas zonas del país. Esta visión es la que lo identifica plenamente con la cadena y lo motiva a ser portavoz de este trabajo.

Experiencias y actividades para los viajeros

Reserva Amazónica no sólo ofrece alojamiento, sino experiencias que conectan al visitante con la selva. Entre las actividades principales está la exploración del bosque acompañados por guías, las excursiones a playas estacionales y toda la logística que sostiene estas salidas.

Una de las propuestas más destacadas es el Canopy Treehouse, que permite al huésped vivir una mañana o un atardecer desde la copa de un árbol, con posibilidad de alimentación y bebidas en las torres o la casa del árbol. Estas experiencias buscan que el viajero disfrute de la selva con cercanía, seguridad y un enfoque vivencial.

Infraestructura, cabañas y servicios complementarios

Actualmente, Reserva Amazónica cuenta con 35 cabañas distribuidas en tres categorías: estándar, superiores con vista al río y suites Tambopata. Además, se ha implementado un spa que incluye una poza temperada, una pequeña piscina y dos ambientes para servicios en dúo. Su tratamiento estrella es la purificación amazónica o exfoliación, inspirado en los recursos naturales de la zona.

Gestión ambiental y manejo de residuos

La responsabilidad ambiental es parte de la estructura operativa. Inkaterra, a través de sus áreas de ecología y conservación, gestiona de forma adecuada los residuos sólidos y orgánicos para evitar cualquier impacto sobre la selva.

Se realiza tratamiento de aguas residuales y una correcta clasificación de materiales como vidrio y plásticos, que luego se trasladan a Puerto Maldonado. Todo el proceso está diseñado para asegurar que las operaciones no interfieran con el equilibrio del entorno natural.

Biohuerto, kilómetro cero y fusión gastronómica

El Amazon Field Station, cercano al albergue, cuenta con un biohuerto propio donde se cultivan productos locales como yuca, plátano, cocona y otras frutas amazónicas. Además de aprovechar residuos para compostaje, este espacio permite abastecer la cocina con insumos frescos de la selva.

La propuesta gastronómica fusiona estos productos locales con técnicas culinarias contemporáneas, permitiendo a los viajeros oler, saborear y hasta tocar las plantas o frutos que luego verán en sus platos. Incluso pueden escoger productos directamente del biohuerto para preparar su comida.

Talento humano, capacitación y líneas de carrera

Tony considera que Inkaterra es una escuela formadora de talento. Hay un enfoque en captar personal joven, brindarles capacitación y desarrollar estándares de servicio. Muchas personas de distintas partes del Perú llegan motivadas por el prestigio de la cadena y permanecen por las oportunidades de crecimiento.

La rotación interna entre unidades —como Machu Picchu Pueblo Hotel, Hacienda Urubamba, Cabo Blanco o Hacienda Concepción— permite que los colaboradores adquieran experiencia diversa y aspiren a posiciones superiores. La meta, señala Toni, es formar nuevos valores y promover desarrollo profesional sostenido.

Significado de pertenecer a Inkaterra en sus 50 años

En el año del 50 aniversario de Inkaterra, Toni expresa orgullo, gratitud y satisfacción por haber crecido junto a la marca. Siente que la organización le ha brindado confianza, seguridad y empoderamiento para transmitir la hospitalidad que caracteriza a la cadena. Para él, trabajar en Inkaterra significa ser parte de una misión auténtica, comprometida con la naturaleza y con la experiencia del viajero.

El liderazgo y la visión de José Koechlin

Tony define a Joe Koechlin como un visionario apasionado por la naturaleza. Al haber estudiado ecoturismo, comparte profundamente esa visión. Considera que Inkaterra está construyendo un modelo de desarrollo sostenible cuyo impacto perdurará en el tiempo. Permanecer en este proyecto es, para él, una forma de cuidar y proteger las áreas de conservación que la empresa gestiona.

Desarrollo sostenible y retos del territorio

Madre de Dios tiene entre 60% y 65% de su territorio destinado a conservación, pero también enfrenta amenazas como la minería. Toni destaca la importancia de generar alianzas con instituciones y actores locales para proteger los ecosistemas, no sólo por la flora y fauna, sino por los efectos que puede tener a escala global.

Inkaterra, afirma, no sólo desarrolla productos turísticos sino también conciencia ambiental entre los viajeros que visitan las diferentes unidades de la cadena en la región.

La hospitalidad como fundamento del servicio

Para Tony, la hospitalidad es el punto de partida del turismo. Considera que la industria se sostiene en la recomendación del viajero y que cada detalle cuenta. Desde el saludo —“buenos días, buenas tardes, buenas noches”— hasta las toallitas frescas, bebidas de bienvenida, asistencia personalizada, información clara y empatía en cada interacción. Todo ello crea experiencias memorables que generan satisfacción y difusión positiva.

Javier Baz destaca al final de la conversación el nivel de satisfacción que se percibe entre los viajeros y reconoce el crecimiento profesional de Tony, ahora gerente residente. Él, por su parte, agradece la visita y reafirma el compromiso de la Reserva Amazónica de seguir brindando experiencias auténticas a sus huéspedes y manteniendo vivo el propósito de conservación que define a Inkaterra.

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