En entrevista con Javier Baz, Luis Matute comparte su experiencia profesional, la propuesta diferencial del hotel, su visión sobre la hospitalidad y los proyectos sostenibles que refuerzan el compromiso de Inkaterra con el entorno natural y social de Machu Picchu.
Trayectoria profesional: de la selva a Machu Picchu
Luis Matute inició su camino en Inkaterra hace una década, primero en la selva amazónica, para luego asumir posiciones de liderazgo en El Mapi y posteriormente en Machu Picchu Pueblo Hotel. Actualmente, gestiona ambos hoteles con el apoyo de sus equipos. Su experiencia previa incluye cinco años en Tambo del Inka como gerente de Alimentos y Bebidas, y su formación en Belmond.

Inkaterra Machu Picchu Pueblo Hotel: un hotel destino
El hotel, considerado emblemático de la marca Inkaterra, cuenta con 80 habitaciones divididas entre suites, suites Inkaterra, y superiores de lujo. Entre sus instalaciones destacan dos restaurantes —uno de lujo y otro más casual abierto también a visitantes externos—, tres bares, y un spa que integra pozas termales con tratamientos exclusivos.
Además, el hotel ofrece una amplia propuesta de excursiones guiadas enfocadas en la naturaleza, con actividades como avistamiento de aves, recorridos al orquideario propio —el más diverso del mundo—, y una experiencia única en torno al té orgánico cultivado en la propiedad.
El té de Inkaterra: reconocimiento internacional y experiencia inmersiva
Una de las apuestas más innovadoras ha sido la producción artesanal de té en Machu Picchu, reconocido internacionalmente con medallas de oro y plata en certámenes en París. Los huéspedes pueden recolectar las hojas, preparar su propio té y conocer el proceso completo en una actividad que conecta con la esencia del lugar. “Queremos que nuestro té sea conocido mundialmente”, señala Matute, destacando el trabajo con especialistas y las condiciones únicas del terroir de Machu Picchu.
Gastronomía local con identidad y frescura
La propuesta culinaria del hotel se basa en productos de la zona, con insumos que provienen de su propia chacra. Se trata de una cocina fusión que combina sabores peruanos con técnicas internacionales, en la que crían sus propios cuyes y cultivan hierbas y vegetales. “Es un verdadero ejemplo de la filosofía ‘de la chacra a la mesa’”, explica el gerente, quien destaca además que el equipo de cocina está conformado por talento local formado en el propio hotel.
Sostenibilidad y responsabilidad social: un compromiso tangible
Inkaterra ha sido pionera en sostenibilidad en el país, bajo el liderazgo del fundador Joe Koechlin. El hotel ha implementado acciones concretas como la transformación de aceite usado en biodiésel, la donación de maquinaria para procesar residuos orgánicos y plásticos, y el uso de agua de manantial. Además, participa en programas de reforestación con especies que favorecen el retorno de aves al bosque.
“Contamos con un biólogo que nos guía en la recuperación del hábitat y seguimos avanzando en nuestra meta de plantar un millón de árboles”, agrega Matute.
Desafíos y recuperación del turismo en Machu Picchu
Tras la pandemia y las crisis sociales, el turismo en Machu Picchu se está recuperando, alcanzando niveles similares a los de 2019. Los principales mercados son Estados Unidos y Europa. No obstante, el desafío más constante ha sido la retención de talento. “Muchos cambiaron de rubro durante la pandemia, pero hemos logrado mantener equipos sólidos y comprometidos”, afirma.
Inkaterra actúa como una escuela para el desarrollo de talento, brindando formación desde cero y promoviendo el aprendizaje constante, incluso en habilidades como el inglés.

Un homenaje a Denise Guislain
Luis Matute dedicó unas palabras a Denise Guislain, quien fue mano derecha de José Koechlin y responsable del diseño y calidad de todos los hoteles de Inkaterra.
“Siempre la vi al lado del señor Joe, aportando con su visión y creatividad. Recordarla es una forma de seguir su legado”
La hospitalidad segun Luis Matute
“La hospitalidad para mí es brindar experiencias únicas. Hoy el verdadero lujo no es lo ostentoso, sino la paz, la naturaleza, el sonido de la lluvia en medio del bosque, y un servicio auténtico que haga sentir al huésped parte de algo especial.”

